Acabas de dar a luz a tu bebé, el parto fue bien, es un niño/a sano, preparado para que su desarrollo se vaya produciendo de forma natural.

Has oído hablar del término Estimulación Temprana y no sabes realmente en qué consiste, ni a quién va dirigido: “¿mi pequeño necesita recibir estimulación?”. La respuesta sería SÍ.

 

¿Por qué?

Todos los bebés necesitan que se les estimule, así irán desarrollando las habilidades necesarias (agarre de un juguete, mantener su cuerpo en equilibrio, fijar su mirada en un punto…) para adquirir aprendizajes posteriores (caminar, comunicarse, razonar, leer y escribir, gestionar sus emociones…).

El ser humano, para aprender, necesita una serie de información, experiencias, motivaciones,…estimulación; más aún cuando hablamos de un pequeño, que depende totalmente de sus padres.

Vuestro hijo/a necesita de vuestra ayuda para que su crecimiento sea positivo; necesita que los estímulos que reciba sean de “calidad”, es decir, acordes a su madurez neurológica.

Por ejemplo: no podemos “jugar” con un niño de 3 meses a que, sentado, coja juguetes; pues aún no tiene control de su cuerpo, ni su columna está preparada para sostener el peso del mismo, tampoco su habilidad para coger un objeto está desarrollada.

Entonces ¿a que llamamos Estimulación Temprana? Al conjunto de medios, de actividades lúdicas e interactivas que se ofrecen al niño de entre 0 y 6 años de edad.

El objetivo de la Estimulación Temprana es contribuir a que su desarrollo sea íntegro, es decir, que abarque todas sus áreas: motora, cognitiva, del lenguaje y  socioemocional, de una forma consecutiva.

¿Por qué es tan importante que la estimulación se realice en esa franja de edad? 

Porque en esta fase de crecimiento la principal característica del bebé es su plasticidad cerebral

El cerebro de un recién nacido está repleto de miles de neuronas que, una vez se unan, crearán las conexiones neuronales. Estas conexiones son las equivalentes a aprendizajes (cada conexión es el logro de un aprendizaje adquirido por el niño).

Cuando el número de conexiones va aumentando surgen unos circuitos neurológicos -caminos- que tienen como función hacer que la nueva  información sea procesada por el pequeño de forma segura y fluida. 

La estimulación temprana no trata de adelantar el desarrollo de vuestro hijo, ni de propiciar un desarrollo precoz; sino de acompañarle siguiendo su propio ritmo.

Conexión padre hijo en el desarrollo del pequeño

Otra reflexión que puede surgirnos como padres es: ¿podemos ofrecer la estimulación que mi hijo precisa?.

Partimos de un principio, ofrecéis lo principal, amor y protección, pero también es preciso ofrecerle un ambiente rico en estímulos  y de calidad, así estaremos contribuyendo a que cree la red de conexiones que antes  mencionábamos.

Es positivo, y en ocasiones incluso necesario, contar con la orientación de un experto en atención temprana.

El experto puede asesorar sobre el momento evolutivo en el que se encuentra el pequeño, por ejemplo: el momento en el que logra controlar la cabeza, cuando está preparado para dar sus primeros pasos,… El experto os facilitará experiencias -circuitos lúdicos- para que el pequeño consiga nuevos aprendizajes. El experto ofrece un servicio de prevención: identificar posibles signos de alarma que puedan darse en el desarrollo de vuestro hijo.

Atear, como experto en Estimulación Temprana, te facilita el asesoramiento que necesitas.