Traer un hij@ al mundo debe ir unido a hacerte la pregunta de cómo está tu vida, cómo te encuentras tú, cómo se encuentra tu pareja, en qué momento os encontráis como pareja. Este proceso de reflexión, el cual os llevará a la toma de decisión de ser padres, debe ser el reflejo de un acto de consciencia e introspección.

Quizás de forma errónea se piense que la atención y cuidado del hij@ empieza tras su nacimiento, entendiendo con ello que la etapa de gestación solo equivale a la etapa de la espera. Pero, ¿acaso la gestación no es el momento más importante, ya que es en ella cuando se está formando un ser humano?. Esta reflexión, parece muy obvia, pero en la práctica no es como tal.

El ritmo del día a día, las ocupaciones profesionales y cuestiones rutinarias hacen que este hecho pase desapercibido, e incluso se posponga el cuidado propio, y por tanto, el del bebé que está en la barriga. Siendo más adelante, cuando esté en la vida extrauterina, cuando le veamos la cara y nos trasmita sus emociones, atenderle. 

Hoy en día tenemos a nuestro alcance estudios, investigaciones y referencias bibliográficas de carácter científico que nos argumentan la importancia de la Etapa Prenatal. Profesionales de diferentes ámbitos, como: el bioquímico Kazuo Murakami, el pediatra Alexandre Minkowski y el pedagogo Omran Michael Ivanov; señalan la importancia que tiene el que futuros padres y madres pongan en práctica ciertos hábitos y actitudes en la etapa de gestación e inclusive de la concepción.

Siguiendo a la Asociación Nacional de Educación Prenatal (ANEP), es recomendable que antes de tomar la decisión de ser padres, ambos, debieran ser conscientes y tomar acción de la práctica de ciertos hábitos y acciones que influirán positivamente en la concepción y gestación de su hij@.

A continuación enunciaré algunas de ellas, que promueve dicha asociación, así como otras que yo expongo como pedagoga y terapeuta en el desarrollo infantil.

  •  Antes de tomar la decisión de ser padres, es necesario hacer un trabajo de introspección: saber cómo os encontráis emocionalmente, y si alguno tiene algún bloqueo, o trauma tomar acción para subsanarlo (hacer terapia). Aquí sería también interesante, identificar cómo ha sido la relación de apego de vosotros con vuestros respectivos padres.
    Son muchos estudios que confirman que las emociones también se heredan (epigenética), así como el tipo de apego (transmisión transgeneracional del apego).
  • Hacer una planificación en pareja sobre cómo vais a gestionar el tiempo para compaginar trabajo y crianza (cuidados y disfrute del pequeño, responsabilidades en tareas domésticas, tiempo en familia, tiempo para cada uno, tiempo de pareja…). A veces este aspecto se hace tras el nacimiento de bebé, y por tanto no estableciendo una organización en base a las necesidades del niñ@ y de los padres, sino más bien al tiempo que la rutina deja.
  • Identificar qué tipo crianza vais a llevar a cabo: puesta en escena de cada uno de los progenitores y toma de decisión conjunta.
  • Práctica de hábitos saludables: dieta equilibrada, toma de alimentos saludables, realización de ejercicios. Este aspecto es muy importante implantarlo antes de concebir al bebé; ya que la salud del padre y la madre influirá positivamente en la formación del bebé.
  • Realizar actividades que promuevan estados de tranquilidad (contacto con la naturaleza, momentos de silencio, de conectar con uno mismo), asistir a eventos donde se practique la creatividad, la armonía de la música…
  • Incorporación de rutinas de pensamientos positivos, práctica de visualizaciones, práctica de meditación, agradecer lo que ya tienes en tu vida que te hace sentirse feliz, dar a los demás por el simple hecho de ofrecer sin la intención de recibir a cambio.
    Durante la etapa de gestación la madre está en pleno auge de abundancia, de creación; pues está engendrando vida. Su estado está alineado con valores de bondad, escucha, agradecimiento, afecto…
  • La madre durante el periodo de gestación debe tener un estado de tranquilidad y felicidad. Es necesario evitar el estrés y la negatividad; pues todo lo que la madre viva, sienta y perciba le llegará tal cual al bebé.
    Es por ello que la madre debe convivir en un entorno adecuado, positivo. Siendo responsabilidad de la pareja hacer todo lo posible, lo que esté en su mano, para proporcionar a la madre, y por tanto a su hij@, este escenario. El apoyo emocional y el amor a la madre influirá positivamente en el hij@ de ambos.
  • Comunicarse con el bebé, hablarle, cantarle. El bebé escucha y puede reconocer y diferenciar las voces de sus progenitores. Tener un contacto diario con él de forma intencionada tanto la madre como el padre (acariciar la barriga, decirle lo mucho que le quieres, contarle un cuento, cantarle, llamarle por su nombre), es un acto que establece el apego seguro con el hij@ desde ese momento; el cual irá desarrollando tras su nacimiento.

Atear os acompaña en el crecimiento de vuestro hijo a través del servicio de Asesoramiento y Coaching Familiar.