Criar a los hij@s sin fomentar la sumisión no es tarea fácil. Buscar el equilibrio entre establecer límites y respetar la autonomía de tus hij@s, en ocasiones puede convertirse en un desafío.

En este artículo expondré cómo la crianza basada en la obediencia ciega puede limitar el desarrollo de la seguridad y la independencia en los niñ@s. Pero no quiero quedarme en el problema, quiero darte soluciones: poner en prácticas las siguientes recomendaciones te ayudarán a no caer en una crianza para la sumisión.

Con herramientas prácticas es posible fomentar una relación de respeto mutuo sin caer en la permisividad.

La Crianza basada en la sumisión: ¿Qué es y cómo afecta?

Ocurre cuando se educa al niñ@ para que obedezca sin cuestionar, sin necesidad de explicación y que evite cualquier forma de «insubordinación». Esta práctica es propia de una Crianza Autoritaria, donde el niñ@ responde a la exigencia del adulto por temor.

A día de hoy hay padres que consideran este tipo de educación como efectiva, porque realmente consiguen que su hij@ obedezca, pero en realidad están impidiendo el desarrollo de habilidades esenciales como el pensamiento crítico, la autonomía y la capacidad de tomar decisiones.

Cuando los niñ@s no tienen la oportunidad de cuestionar, entender o decidir, aprenden a depender de la dirección de los demás y pueden llegar a convertirse en adultos que, aunque capaces, no confían en sus propias decisiones y buscan siempre la aprobación externa.

CONSECUENCIAS EN UN NIÑ@ QUE HA SIDO CRIADO PARA LA SUMISIÓN

– Tiene dificultades para expresar sus opiniones y deseos

– Se siente insegur@ a la hora de tomar decisiones importantes.

– Es vulnerable a situaciones de manipulación o abuso, al no haber aprendido a poner límites o defenderse.

– Busca constantemente la aprobación externa, y experimentan una baja autoestima cuando esta no llega.

El niñ@ que recibe una educación  basa en la obediencia ciega, será un adult@ sumiso sin capacidad de decisión.

PRÁCTICAS PARA QUE TU HIJ@ SEA SEGURO Y AUTÓNOMO

1. PROMUEVE  EL PENSAMIENTO CRÍTICO

Una de las claves para evitar la sumisión es enseñar a los niños a cuestionar y comprender el “porqué” de las normas y las decisiones. En lugar de esperar obediencia ciega, explícale a tu hijo las razones detrás de cada regla o decisión que tomas. No se trata de justificarte, sino de facilitarle que lo que comprenda.
Ejemplo: Si le pides que ordene su cuarto, en lugar de decir simplemente “porque lo digo yo”, puedes explicarle que mantener el orden le ayuda a encontrar sus cosas, a crear un ambiente agradable y a cuidar sus pertenencias. Así, entenderá el valor de la acción y no solo la acatará porque viene de ti.

2. FOMENTA LA TOMA DE DECISIONES

Los niños deben aprender desde temprana edad a tomar decisiones y a asumir la responsabilidad de sus elecciones. Esto no significa que decidan todo en casa, pero sí que se les dé cierto margen para experimentar la autonomía.
Ejemplo: Permite que elija su ropa, o dale la opción de decidir el orden en que hará sus tareas. También el darle a elegir entre dos opciones que tú escojas le permitirá sentir cierto control sobre su entorno.

Estas pequeñas decisiones les ayudan a entender las consecuencias de sus actos y a experimentar la libertad de tomar sus propias decisiones.

3. DALE LA OPORTUNIDAD PARA APRENDER DE SUS ERRORES

Parte de construir seguridad en uno mismo es aprender a aceptar y reflexionar sobre los errores. Deja que tu hijo experimente las consecuencias de sus errores en un entorno seguro, y guíalo hacia una reflexión que lo ayude a aprender de la experiencia.
Ejemplo: Si se olvida de hacer una tarea, en lugar de resolverlo por él, puedes hablar con él sobre la situación y hacer preguntas que lo ayuden a pensar en cómo puede mejorar, como: «¿Cómo te sientes cuando no cumples con tus responsabilidades? ¿Qué podrías hacer diferente la próxima vez?» Así, fomentas la autoevaluación y el aprendizaje práctico sin imponer castigos.

4. ANÍMALE A QUE EXPRESE SUS  EMOCIONES 

Fomentar que tu hijo pueda expresar lo que siente en el momento ayuda a que se sienta comprendido y validado. La expresión emocional es una herramienta clave para reducir la frustración y aumentar la confianza en uno mismo.
Ejemplo: Cuando se le presenta una situación desafiante o cuando algo le disgusta, puedes decirle: “Entiendo que estés molesto. ¿Te gustaría compartir conmigo cómo te sientes?” Este tipo de preguntas abiertas lo animan a verbalizar y procesar sus emociones.

5. HAZLE PARTÍCIPE DE LAS NORMAS  DEL HOGAR 

Involucrar a tu hijo en las normas de la casa fomenta un sentido de pertenencia y responsabilidad. Explica por qué las normas son necesarias y permite que él asuma un rol activo en cumplir alguna de ellas, reconociendo que cada miembro de la familia contribuye al bienestar común.
Ejemplo: Puedes decirle algo como: ¿Qué te parece si te encargas de poner la mesa cada noche? Todos en casa tenemos una tarea y tu ayuda nos beneficia a todos.” Este tipo de participación le enseña que es valioso para el hogar y que su colaboración es importante.

6. AYÚDALE A QUE IDENTIFIQUE SUS GUSTOS Y PREFERENCIAS

Ayudar a tu hijo a identificar sus intereses y gustos personales es fundamental para que construya una identidad propia.
Ejemplo: “¿Qué es lo que más te gusta hacer en tu tiempo libre? Me encantaría que me lo contaras.” Así, reconoces sus intereses y le das un espacio para expresar lo que lo apasiona.

7. INVOLÚCRALE EN LOS PLANES FAMILIARES 

Pedirle su opinión sobre los planes familiares le ayuda a desarrollar su sentido de pertenencia y a entender que su voz cuenta.

Invítalo a participar en decisiones sencillas para el fin de semana, como la actividad que desea hacer o el lugar que le gustaría visitar.
Ejemplo: “¿Qué actividad te gustaría hacer este fin de semana? Escuchar tus ideas nos ayuda a planear juntos.”

8. EMPLEAR EN CASA LA COMUNICACIÓN ASERTIVA 

La comunicación asertiva en el hogar es esencial para enseñar respeto y empatía. Modelar un lenguaje respetuoso y directo permite que los niños aprendan a expresarse con claridad.
Ejemplo: Cuando quieras expresar tu desacuerdo, trata de hacerlo de  forma calmada y respetuosa. Por ejemplo, puedes decir:  “Yo siento… cuando… y prefiero que…”

9. DALE FEEDBACK SOBRE SUS OPINIONES

Ofrecer retroalimentación constructiva y positiva sobre lo que dice tu hijo le muestra que sus ideas son valiosas y lo ayuda a fortalecer su autoestima.
Ejemplo: Si él te da su opinión sobre una actividad, puedes responder con algo como: “Me parece muy interesante lo que piensas. Valoro mucho tu punto de vista.” Este tipo de feedback genera una atmósfera de confianza y apertura.

10. MUÉSTRALE TU CONFIANZA EN ÉL 

Evita tener actitudes de sobreprotección. Cuando tu hijo percibe que confías en él, construye una imagen positiva de sí mismo como alguien fuerte y seguro.
Ejemplo: En lugar de actuar como si necesitara protección constante, demuéstrale que tienes una visión positiva de él. Puedes decirle frases como: “Sé que puedes manejar esto, confío en ti.” Esta afirmación refuerza su sentido de autonomía y confianza.

11. RECUÉRDALE  SUS VIRTUDES Y FORTALEZAS 

Reconocer y verbalizar sus fortalezas ayuda a tu hijo a conocer sus virtudes y lo positivo de su personalidad. Esta práctica fomenta su autoestima y seguridad.
Ejemplo: Tómate un momento para decirle: “Eres muy bueno ayudando a los demás, y eso es una cualidad maravillosa.” Apreciar sus virtudes le enseña que es alguien valioso y le da confianza en sí mismo.

12. AYÚDALE A QUE CONECTE CON ÉL MISMO 

Invítalo a explorar y reconocer sus propias emociones y pensamientos. Esta conexión es clave para desarrollar la autoconfianza y un buen manejo de sus emociones.
Ejemplo: Puedes animarlo a que, al final del día te cuente cómo le ha ido , si ha habido algo que no le ha gustado, y qué necesitó en ese momento. O si hubo una situación desagradable o que le incomodó, cómo lo ha resuelto.

Así aprende a escucharse y a procesar sus experiencias.

13. VERBALIZA SUS LOGRO

Celebrar y reconocer sus logros, por pequeños que sean, es una excelente forma de reforzar su confianza en sí mismo.
Ejemplo: Si logra cumplir con una tarea o muestra progreso en algo, dile: “¡Estoy orgulloso de cómo lograste esto!. Eres muy perseverante.”

Verbalizar sus logros es clave para que se sienta valorado y reconozca sus habilidades.

Atear os acompaña en el crecimiento de vuestro hijo a través del servicio de Asesoramiento y Coaching Familiar.