Esa es una pregunta que muchos padres y madres se hacen a medida que sus hij@s van creciendo, y ven como cada vez cuesta más afrontar este momento.
Por tanto, uno de aspectos más costosos en la labor de crianza, es lograr que los niñ@s aprendan a descansar de forma autónoma: irse a la cama y conciliar el sueño.

Aprender a dormir es un proceso gradual que está estrechamente relacionado con el tiempo de descanso necesario en cada edad, madurez del niño y las experiencias que le ofrezcamos desde el hogar.

“El descanso es una de las necesidades básicas del niñ@, por lo tanto debemos ofrecerle un contexto y medios adecuados para que adquiera dicha necesidad”.

PAUTAS PARA GESTIONAR EL CÓMO Y CUÁNDO AFRONTAR EL MOMENTO DE DESCANSO DE TU HIJ@:

1. CONOCER LAS HORAS DE SUEÑO QUE NECESITA SEGÚN SU EDAD
De ello dependerá establecer  la hora en la que se deba ir a la cama.
– Los niños de etapa infantil (3 a 6años) requieren dormir entre 11 a 12 horas
– Los escolares (6 a 12 años) necesitan dormir alrededor de 9 a 10 horas

2. CONSIDERAR ASAPECTOS QUE PUEDEN ALTERAR EL SUEÑO
Pesadillas: el niñ@ permanece dormido, aunque puede despertarse sobresaltado e incluso llamar a sus padres para contarles lo que estaba soñando. Por lo general vuelve a retomar el sueño una vez calmado.

Terrores nocturnos: suelen aparecer cerca de los 3 años de edad y desaparecer sobre los 6 años. La diferencia con las pesadillas, es que en este caso sí que se produce una sobreexitación del sistema nervioso a causa del miedo que el niñ@ siente: gritos, sudoración y movimientos bruscos.

Cambios en la familia: como pueden ser la llegada de un herman@, separación de padres, muerte de un familiar cercano,etc. Ante estos acontecimientos debemos de ayudarle a expresar y gestionar sus emociones. Puede que demande más afectividad y atención, quizá por que se sienta algo desprotegido.

Situaciones temporales: inicio de curso, cambio de colegio, etc. En estas circunstancias puede que se sienta algo más nerviosos de lo habitual, por estar enfrentándose a situaciones o entornos diferentes. La escucha y le cariño serán la mejor manera de transmitirle vuestro apoyo.

3. TOMAR ACCIÓN: CAMBIO Y RECURSOS
Como punto de partida se debe analizar cómo se está gestionando en casa el tema del descanso; no solo del niño, sino también de los padres: ¿nos produce estrés?, ¿el cansancio acumulado a lo largo de día impiden que gestionemos y mejoremos la situación?.

Esta reflexión deberá de ir acompañada de una nueva puesta en acción, que implica cambios en horarios y ritmos. Donde la actitud de calma y paciencia de los adultos será el punto de partida y de ejemplo para el niñ@.

Cierto es que de manera natural, y en la medida en que el cerebro del niñ@ va madurando se va estableciendo unos ritmos del sueño; pero ello no quiere decir que no necesiten ayuda de sus padres para poder afrontar este proceso de forma progresiva y positiva.

Los RECURSOS que facilitan el descanso autónomo del pequeñ@ serán:

  • Empleo de un hábito y rutina del sueño: repetición diaria de una misma actividad en el mismo lugar y mismo tiempo.

El niño se sentirá más seguro y tranquilo para abordar su descanso, si su cerebro está más relajado para afrontar la transición al sueño. Esto se conseguirá si se siente cómodo en su habitación,  si todos los días se va la cama a una misma hora, y previa a una actividad que anuncie la llegada del descanso.

A modo de ejemplo:
         1º Cena
         2º Reposo y actividad relajante en compañía de su padre/madre (evitar estímulos de pantallas, o cualquier actividad que active su movimiento). Por ejemplo, lectura de un cuento o contarle una historia.
        3º Anunciarle con actitud afectuosa y de tranquilidad que a partir de ese momento es tiempo de descanso.

  • Empleo de refuerzo positivo: reconocer y felicitar al niño por su logros
    Es muy importante que perciba al apoyo y acompañamiento en este proceso que está aprendiendo, donde la paciencia y la constancia serán imprescindible.

Atear os acompaña en el crecimiento de vuestro hij@ a través del servicio Hábitos Saludables