Los reflejos primarios o primitivos son los movimientos involuntarios con los que el recién nacido llega a la vida extrauterina. La presencia de éstos es muy relevante, pues indican que el sistema neurológico del bebé es óptimo para que inicie su proceso de desarrollo (tras el nacimiento se le realiza el test de Apgar, que evalúa una serie de aspectos, entre ellos la respuesta refleja y tono muscular del pequeño/a).

Los reflejos involuntarios irán desapareciendo con el tiempo, en la medida en que el bebé vaya madurando, a raíz de interaccionar con su entorno.
En su mayoría, a partir del 4º mes, el bebé va moviendo su cuerpo, ahora de forma voluntaria, ante los estímulos. Por tanto será en este mes cuando vaya desapareciendo progresivamente ese carácter involuntario para pasar a ser voluntario.
Es decir, gracias a que al nacer el bebé viene con los reflejos primitivos, podrá ir tomando control del movimiento de su cuerpo.

De igual manera que la presencia de estos reflejos primitivos son signos que nos muestran que todo está dentro de la normalidad, el que perduren en el tiempo también indica signo de alarma.

Cuando llevas a tu bebé a sus primeras revisiones con el pediatra, éste le hará las valoraciones pertinentes.

Podemos distinguir entre reflejos primarios y secundarios. En este cuadro señalo los reflejos primarios más característicos del recién nacido.

REFLEJO
CARACTERIZACIÓN
EDAD HABITUAL DE DESAPARICIÓN
DE SUCCIÓN

Al pasar nuestro dedo entre los labios del bebé; éste chupa rítmicamente.

Pasa de reflejo involuntario a voluntario sobre los 4 meses.

DE PRESIÓN PALMAR

Ponemos nuestro dedo en la palma de su mano, y el pequeño responde cerrando su mano con fuerza.

Pasará a ser un movimiento voluntario sobre los 4 meses.

DE MORO

Si el bebé está sobre una superficie, oye un ruido, y se sobresalta: arquea su cuerpo, flexionando sus piernas y brazos, pies y manos.

Irá teniendo menos intensidad, a partir del 4º mes.

BABINSKI

Al acariciar su planta del pie, éste se dobla a la vez que sus dedos se abren en forma de abanico.

Permanece hasta casi el primer año de vida.

DE BÚSQUEDA

Al tocar la mejilla del pequeño, gira la cabeza buscando con su boca al estímulo que le ha hecho reaccionar.

Desaparecerá alrededor de los 4 meses, pasando a ser luego voluntario.

DE GALANT

El bebé curva su tronco cuando lo colocamos boca abajo y rozamos con nuestro dedo ambos lados de su columna.

Desaparecerá alrededor del primer año de vida.

DE ARRASTRE

Si colocamos al bebé boca abajo, moverá sus piernas para avanzar gateando. Podemos observar este movimiento de forma más clara si nuestros dedos le sirven de apoyo.

Desaparece a los 3 meses.

Más adelante, cuando tenga mayor tonificación muscular, aparecerá de forma voluntaria.

DE MARCHA AUTOMÁTICA

Al cogerle bajo sus axilas, aseegurándonos de que sus pies reposan sobre una superficie plana; observamos cómo el bebé flexiona y extiende las piernas como si estuviese andando.

Desaparece alrededor del 2º o 3º mes. Apareciendo luego como conducta voluntaria.

TÓNICO DEL CUELLO

Al tumbar al bebé, éste girará hacia un lado su cabeza; adoptando una posición de esgrima: extiende su brazo del lado al que mira y flexionando el otro brazo por detrás.

Desaparece antes del 4º mes.

En cuanto a los reflejos secundarios, los que se manifiestan tras el nacimiento del bebé se encuentran:

Reflejo Landau: se identifica cuando al suspender al bebé cabeza abajo, extiende su tronco.
Este reflejo aparece a los 4 meses y desaparecerá sobre los 12 meses.

Reflejo del paracaídas: al coger al bebé por debajo de las axilas, y simulando que le vamos a lanzar, el pequeño reaccionará estirando sus brazos, para de esta manera protegerse de la sensación que tiene de caída.
Este reflejo aparece alrededor de los 6 meses, y se mantiene durante toda su vida.

Atear os acompaña en el crecimiento de vuestro hijo a través de nuestro servicio de Asesoramiento y Coaching Familiar.